En esta Tierra de Dios crítica, Francis Lee nos sumerge en una atmósfera donde la ternura es un acto de resistencia. Un film táctil que redefine el drama británico.
Levan Akin filma la danza con respeto y cercanía, evitando la espectacularización gratuita. La cámara se sitúa casi siempre a la altura de los intérpretes, atendiendo a la respiración, al esfuerzo, a la tensión muscular.