Volver al sur

Montes azules y oscuros en días de lluvia,
dejadme marchar,
cielos cambiantes
como rostros ante el paso del tiempo,
dejadme,

mundo crepuscular, estrella malherida
que apenas desperdiciaste un segundo en mirar,
nubes creadas desde la paleta de un pintor,
luna caprichosa, que te escondes tras de ellas,
dejadme,

que conservo pocas fuerzas para deciros adiós,
que el halo de la casualidad me hizo amaros,
garzas estilizadas y volátiles,
vuestras huellas fueron borradas tras la tormenta,
dejadme,

ríos de anchas riberas,
rocas de playas eternas,
tiempos detenidos en la antesala de los ojos,
eternas soledades,
dejadme,

que aún no terminé mi penitencia a las puertas del paraíso,
que mi infierno se partió en dos al sentiros,
dejadme marchar,
porque de lo contrario podría reventar de felicidad.