Viento del sur

Su sonrisa es sincera, como lo son sus palabras y silencios; su corazón, tan inocente como el de un niño. Hoy llega lesionado, una profunda herida que interesa a más sistemas orgánicos de los que a priori parece. En su rostro no se atisba el dolor, las lágrimas sólo desgarran su intimidad. En la profunda soledad de su cuarto no hay consuelo, en su alma no hay rencor.

El amanecer trae nuevos aires, vientos del sur que arrastran consigo la lluvia; agua que riega el campo de su espíritu. Alcanza la primavera como estación de felicidad, en ella se resume su cosecha y de su vientre surge un nuevo principio. Será nómada por ella, atravesará las distancias entre ambos y retornará a su edén.