Una flor sola

00179 Una flor sola

Paseaba por el bosque de Atamaría hacia el camino de subida al Monte de las Cenizas, mirando alrededor buscando orquídeas. Había muchas, todas con unos colores explosivos, sugerentes hasta decir basta. Sin embargo, la belleza a primera vista siempre me ha resultado poco interesante, así que pronto dejé de asombrarme con esas flores y proseguí mi paseo intentando dejar la mente en blanco.

Apenas unos minutos después, fuera del camino y debajo de los árboles, en un suelo repleto de agujas de pino y ramajes de todo tipo, apareció esta flor. Me detuve frente a ella y volví a recordar que yo andaba buscando orquídeas, pero después de ver tan pequeña joya me quedé fascinado con sus formas. Era realmente preciosa. La fotografié y, como ya no quise seguir buscando, me quedé junto a ella hasta la puesta de sol. Ahora sé que se llama Bellardia.