Una felicidad libre de euforia

Luis Felipe Barrio y Matías Ávalos, dos excepcionales cantautores de Madrid, grabaron conjuntamente en 1999 un álbum que escondía un último tema sin título. En él recitaban una descripción de la felicidad que merece ser recordada.

Todo el mundo la busca, pero ¿qué es exactamente lo que se busca? ¿Alguien sabría definirla con exactitud?

Existe una felicidad libre de euforia, una felicidad sostenida de días que suceden sin sucederse, libres de vértigo también. Una felicidad que no atrae la atención de los dioses porque apenas es. Los que la transitan paso a paso no notan el camino. Una felicidad sin entusiasmo, sin acontecimientos. El amor, como el sol en la fronda, se difunde humildemente. Esos días el sueño significa dormir más que soñar. En sus dominios nunca hay que levantarse a medianoche para limpiar las sábanas de arena porque no ha habido playa ni combate mas sí serenidad, de otra manera. Como lo que perdura y no es inercia ni llama. No hay herida y no ciega la espada al mensajero. Últimamente pienso mucho en esto. No sé si la he tenido, no recuerdo. He encontrado dos líneas en que pido una felicidad libre de euforia. Y si no la he tenido, me pregunto por qué sé describir tan justamente ese país en el que nunca he estado.