Transformación

Se detiene el tiempo por unos instantes y me sorprendo al verme suspendido entre dos extremos: la realidad y mi más profunda inspiración. Así que ahora ya no existe el presente o el futuro, ni el pasado, sólo lo permanente, lo intemporal. Entre la fantasía y la ensoñación recorro pausadamente unas sensaciones que me son familiares, mil veces presentes, pero ahora brillan con toda su fuerza e intensidad.

Noto cómo mi cuerpo se va enfriando. Ya no hay nada externo que lo caldee, pero no siento frío. Es imposible sentir frío cuando una fuerza tan inmensa te recorre y te da una nueva vida, desconocida para quienes se suelen quedar en la superficie de las cosas.

Estoy dominado por completo, aunque bien es cierto que no contra mi voluntad. El ente es estupendo. Se lleva parte de mi vida y me regala nuevas porciones que la sustituyen. Aprendo todo lo que me enseña. Es simple. Las cosas, según él, son más simples de lo que imaginaba. Pero aún así, desconfío.

Creo que tras el primer contacto consigo dominar un poco la situación, o eso parece. No creo que permita que se apodere de mi vida, pero no tengo certeza de ello. Cobra vida otra personalidad sin que “ello” se percate. Ya dije que es simple. Quizás cambios más complicados estén reservados a fuerzas futuras aún por llegar, pero esta energía, la mejor que poseo, quedará siempre en mi interior.