Todo se ha vuelto una aplicación

Todo se ha vuelto una aplicación, todo se disipa y se evapora y se esfuma por extrañas alcantarillas de la mente, hay pájaros que vuelan al anochecer pero una sabiduría ya no existe o tiende a mantenerse al borde en el alambre, y los últimos enigmas están muy lejos, a años luz. Es posible que la tecnología sea suficiente, y a nadie le importe de verdad lo que se escucha, porque dos segundos es ya una eternidad para mantener la atención. A quién le importa, los de la fila ocho están en el bar con su cerveza negra en la mano y algo más fuerte dos horas después, tal vez un pisco sour. Los músicos callejeros despejan la calle para que la música tenga cabida, y dentro la gente suena, suena a su manera. Ocio y negocio. No va más. Dentro de poco, todo esto estará en Spotify, y si usted tiene Premium, posiblemente también esté en su tableta o en su móvil inteligente. La música no importa, lo que importa es otra cosa que está en ninguna parte.

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