política

Siempre hay esperanza ( 19J )

Tras haber sufrido no pocos ataques, directos e indirectos, desde los medios de todo color y signo político, la llamada #spanishrevolution o movimiento 15M se hace de nuevo a la calle para reivindicar su manifiesto por una democracia real y contra el pacto del euro.

La manifestación más emblemática, la que todos esperábamos con tremenda expectación, ha sido sin duda alguna la de Barcelona, por los acontecimientos sucedidos en las últimas semanas y que dieron comienzo con la carga policial en plaça Catalunya, los cuales ya merecieron un comentario en este blog. Pues bien, una vez más los habitantes de Barcelona han dado una lección magistral a sus políticos, los mismos que unos días atrás les criticaban con una dureza carente de toda piedad.

A lo largo y ancho de todo el país se han sucedido las concentraciones en un ambiente lúdico y reivindicativo. No importaba tanto el cuánto como el porqué de estar allí. En ellas hemos podido contemplar gente de toda edad, condición y procedencia; padres por sus hijos, abuelos por sus nietos, jóvenes por su futuro y bebés que tomaban contacto con el mundo a través de una protesta que, de una forma u otra, nos ha llevado a las calles para que no tengan que volver a hacerlo ellos.

Nada me parece más emocionante que comprobar que la comunidad a la que perteneces está viva y no desea ser tratada como una ingente masa descerebrada. Hoy la calle ha vibrado con nuestro espíritu, sentados en el asfalto, éste palpitaba al ritmo de nuestros corazones. En este soleado día del final de la primavera, hemos sido un poco más conscientes que nuestro futuro nos pertenece, que tenemos fuerza y ganas de cambiarlo, y que de forma pacífica es posible alcanzar cualquier meta que nos propongamos.

Get up, stand up: stand up for your rights! (Bob Marley)

Era necesario

Era necesario que recuperásemos la fe en nosotros mismos, era necesario reinventar nuestro previsible destino, era necesario romper la rutina política que se nos presentó como óptima, era necesario denunciar la desvergüenza financiera, era necesario detener el drama de miles de familias endeudadas por un hogar que no poseen, era necesario que se tomaran las calles para que el grito fuera aún más audible, era necesario limpiar la plaza de Catalunya… ¿era necesario?
No se apaga una voz con una carga policial Sr Puig.

Indígnate tú también

Al comentar la velocidad de los acontecimientos que se originaron en el siglo pasado, de la magnitud de los sucesos que nos ha tocado vivir hablaba de aquellos que de forma pasiva hemos observado cómo sucedían en otro momento u otro país. Posiblemente no éramos conscientes de la importancia de los mismos y de la impronta que en nuestra historia reciente estaban dejando.

La evolución de los mismos ha ido íntimamente ligada al desarrollo de formas de comunicación alternativas a las habituales, las cuales son en sí mismas inicio y base de esa revolución. Su influencia ha quedado más que patente en las últimas protestas surgidas en países árabes.

Siempre se ha dicho que España no es un país con tradición asociacionista y posiblemente sea cierta esta afirmación. Lo más preocupante no era tanto la ausencia de este tipo de movimientos como la dejadez social ante cualquier tropelía por muy descabellada que ésta fuese.

Para sorpresa de todos, me incluyo en esto, un numeroso grupo de personas, predominantemente jóvenes, esos a los que tanto se les ha tachado de pasotismo, haciendo uso del poder que retorna al individuo con las mencionadas nuevas formas de comunicación, se han plantado en calles y plazas para exigir las riendas de su vida y su futuro, una auténtica libertad y una democracia real.

Alejados de todo partidismo, esas metas se presentan como consecuencia lógica del deterioro de la imagen política en este país y este movimiento como un hálito de vida de una sociedad que creíamos carente de toda sensibilidad e inquietud. No puedo por menos que estremecerme al contemplar a toda esa gente en la calle, emocionarme cuando he estado con ellos y, como no, suscribir su manifiesto por una democracia real.

Si nuestra sociedad se mueve, debemos movernos con ella.