poesía

Malos tiempos para la lírica

Cuánto esfuerzo es necesario para combatir la sinrazón, para derribar la necedad, para acabar con la hipocresía en una época que consigue primar el tener antes que el ser, que deplora la poesía y castiga la autenticidad. Nada es gratuito, ni tan siquiera los afectos, somos islas desoladas por un huracán que recorre el mundo conocido… ya no somos capaces de albergar vida y la que resta, agoniza ante la impávida mirada de una sociedad incapaz de reaccionar ante el desastre y capaz de asumir su propio deterioro sin inmutarse. Mientras esto sucede, nos seguimos complaciendo de vivir en el primer mundo y ser libres… salir de esta tónica no está bien visto.

Perpetuum mobile

Bajo la luna de junio
te encontré,
me encontraste
al borde del solsticio,
del corazón,
de la vida.

Fueron tus ojos anhelantes
o fue mi piel la que
al tacto
hizo estallar el universo
al sentir tu cercanía,
tan llena de amor.

Un amor que, de tan inesperado
como esclarecido fue,
ya no tiene marcha atrás.

Sentir la vida

Por añoranza
vuelo,
desplegando atentamente
las alas atoradas.

Veo el camino
y las cimas
de este entramado
llamado red.

Erase una vez
el mundo entero
girando
cual rueda esférica.

Cierto día
se paró el viento
y los bosques
guardaron silencio.

El Sol, ardiendo,
desatendió
los puntos cardinales
y nos cegó a todos.

Las nubes,
atolondradas,
sin viento que las guiase,
se dispersaron.

Llovió en Calama,
donde no llueve jamás,
y Finlandia
perdió el verdor.

Ahora, con ojos arrasados,
las gentes del norte
espantan las moscas
venidas del desierto.

El Sahara, aliviado,
se llenó de pájaros
picoteando
los ojos de los niños.

Momentos de luna llena
se repitieron
en todos los mares,
a cada momento,

y las aguas
se colaron por los ríos,
batiendo sus alas
para trepar monte arriba.

Es así que nos sorprendemos
a cada instante,
sin saber qué se mueve:
si el mundo o nosotros.

Es por esto
que se borraron
los caminos todos,
permitiendo la odisea.

El mundo se llenó
de nuevas cimas,
caminos y puentes
aún sin descubrir,

y yo, cual piedra sorprendida,
me fui desintegrando
sobre la red de Perséfone,
afirmando la imposibilidad.

Perdimos los referentes,
ganando las batallas
a la improvisación
y la emprendedura.

Nos hicimos libres
para elegir el lugar,
ese hábitat mundanal
que sería propio.

Mientras Penélope,
paciente,
mantenía la espera
tejiendo y destejiendo,

yo accedí
al universo infinito
representado
en la cueva de Cyane,

sintiendo la inminencia
de toda posibilidad
a la hora de ver
y sentir la vida.

El mago

Ha desaparecido el mago de la luz,
o quizás tan sólo se ha ocultado bajo las sombras
en un movimiento que no termino de comprender.
Luces y sombras, que son ver y mirar
mis dos mundos, mi mirada controlada,
mi vista desperdigada en claros ecos
que resuenan en las fronteras de mi entendimiento.

¿Y cómo aprehender tan magna aventura
si ya nací con alas para volar por cielos e infiernos?

Por los siglos de los siglos se abrieron dos mundos,
luces y sombras, alas y sangre,
ver y mirar, mi esencia, en un solo ser.