cine

Borrasca

Los días de lluvia salgo fuera de mi rutina, compruebo mis bolsillos para que nada me frene y no deshago equipaje sin que los primeros matices de tu esencia alcancen mi ser.

No consigo evitar que las gotas de lluvia desemboquen en mi río. Tú eras mi guía en la tormenta, el refugio al que mi vida se dirigía, final de camino y principio de ansiado amanecer. Eras alba nacida de la fusión del más vital de nuestros alientos.

Y vuelvo a la lluvia, regreso al momento en que todo ocurrió, ese lapso de tiempo que tu amor sació mi avidez de tu alma y aún con los ojos cerrados podía ver tu sonrisa, en la distancia, sentir tu piel e inundar el silencio con el timbre de tu voz.

La lluvia no se detiene, en realidad, no ha parado desde tu ocaso. Te llevaste la luz enredada en tu cabello, la alegría enlazada entre los dedos. Tu marcha desoló mi espíritu y dejó mi duelo a merced de la lluvia, por eso cuando llega la borrasca no puedo saber que empapa más mi corazón, si el agua que ella trae o la que tu adiós condujo hacia mi.

El árbol de la vida

Cuando las luces se apagan, una luz mística conduce al espectador a través de las palabras y los silencios; le transporta de la eclosión de la luz al devenir de la oscuridad, combinando magistralmente una sucesión de imágenes y los fundidos en negro…

El árbol de la vida es tanto un viaje evolutivo como espiritual, la eterna búsqueda de nuestro origen y de nuestro destino, conducidos por los ojos y el corazón de un niño. No condiciona, sugiere, y lo consigue hasta un punto en que no puedes mantener templanza. Te introduces en ese particular diálogo que se establece con uno mismo y con los otros, para concluir que sólo amando se alcanza la felicidad.

La película de Malick es, en definitiva, un espectáculo visual, sonoro y lingüístico que te induce a participar en él.

Silencio de amor

Un padre viudo que no ha superado la muerte de su mujer, no ha elaborado su duelo y de una forma inconsciente aborta cualquier posibilidad de nueva relación, además de expiar un subjetivo sentimiento de culpa en la loable tarea de acompañar con la lectura a los enfermos de un hospital. Una adolescente inteligente en un cuerpo de niña que comienza a reclamar que se le trate como a un adulto. Un ácrata enclaustrado en un mundo paralelo y volcado en la carrera por cambiar el sistema. Una hija y su madre distanciadas por incompatibilidades solucionables por el amor que se profesan y que nunca se han confesado.

Ciertamente se trata de personajes quizás demasiado arquetípicos pero tratados de una forma exquisita con un acompañamiento literario y musical no exento de espiritualidad, que arropa en todo momento su particular devenir en la historia que se relata y cuyo fin nos anticipa cuando Alessandro lee una parte del precioso poema que da título a la película.

Posiblemente su final sea previsible pero no por ello menos hermoso. Si además tenemos en cuenta el panorama cinematográfico actual (al menos en provincias) resulta muy estimulante disfrutar de relatos como éste.

T’amai di quannu stavi dintra la naca,
T’addivai ducizza a muddichi a muddichi,
Silenziu d’amuri ca camini ‘ntra li vini,
Nun è pussibili staccarimi di tia.

Nun chianciti no, albiri d’alivi,
Amuri e beni vengunu di luntanu,
Dilizia amata mia, sciatu di l’arma mia,
Dammi lu cori ca ti dugnu la vita.

Vacanti senza culura tengu lu senzu ,
Quanno ‘na mamma si scorda a so figghiu,
Tannu mi scordu d’amari a tia,
Ti vogghu bbene picciridda mia.

Vulati acidduzzi iti ni ll’amata,
Cantantici mentri nc’è morte e vita,
Comu tuttu lu munnu esti la campagna,
Tu sì a Riggina e ju Re di Spagna.

(Alfio Antico, Silenzio d’amuri)

“Miel (Bal)”, de Semih Kaplanoglu

¿Puede ser una palabra innecesaria cuando habla una mirada, cuando la imagen en sí misma es poesía…? Los bosques de Anatolia son mágicos, entre sus árboles los duendes esparcieron el color de las flores y de ellas recolectan las abejas para crear la ambrosía que da nombre a la película y es el sustento de Yusuf y su padre. La presencia de éste inunda la pantalla, no se prodiga pero tampoco es necesario. No precisa mover los labios para hablar ni de palabras para comunicarse. Yusuf es digno vástago de este hombre, hace honor a su genética mas no siempre el mundo comprende su lenguaje; padre e hijo se constituyen en un microcosmos donde no hay lugar para más habitantes, ni siquiera la mirada materna, en todo momento dulce y cercana, consigue escudriñar el universo del hijo. Yusuf encuentra en su padre comprensión, cariño, fuerza, complicidad y luz, por eso cuando él no está, su mundo se torna en sombra…

Trabalenguas

Resulta que buscando resolver unas dudas de Gramática italiana, vuelvo a cruzar mis pasos con los trabalenguas (scioglilingua en italiano), son ya dos ocasiones en cinco días, no deja de ser curioso como igualmente lo es la palabra, trabalenguas, que según la RAE es la “palabra o locución difícil de pronunciar, en especial cuando sirve de juego para hacer que alguien se equivoque...” y ahora me viene a la mente “My fair lady” con aquel famoso “la lluvia en Sevilla es una pura maravilla“, sagaz traducción del original “the rain in Spain stays mainly in the plain” que tanto de sí les proporciona a los protagonistas en la película. Casualmente, el recurso vuelve a las pantallas con la actual “El discurso del rey“.

No quiero concluir sin aportar uno en italiano, por supuesto: “Se la serva non ti serve, a che serve che ti serva di una serva che non serve?”
Ci vediamo! 

De dioses y hombres

Hubiera jurado que se trataba de franciscanos, estamos ante una lección de
pobreza, de humildad, de entrega, de espiritualidad y, sobre todo, de
amor, un amor infinito que les lleva a aceptar la pérdida de lo que aún
les queda como propio, la vida. A lo largo del film uno va compartiendo
con ellos sus miedos y sus flaquezas, su fortaleza ante la adversidad y
su convicción a pesar de lo inevitable… uno sufre cuando la pasión se
inicia, sus dudas, sus silencios, su sacrificio,… resultan tan reales
que acabas convencido de la veracidad de lo que allí se relata. La suya
es una vida entregada a los otros, carente de egoísmo, donde su única
preocupación es no disponer de más tiempo y medios para dedicarlos a los
necesitados… de ahí a tu corazón sólo hay una mirada, la palabra ya le
ha alcanzado y acabas entregado a ellos sin remedio.

Vete y vive

En 1984, miles de refugiados africanos llegaron a los campamentos de Sudán. A instancias de Estados Unidos e Israel se puso en marcha un vasto proyecto (Operación Moisés) para llevar a los judíos etíopes (falashas) a Israel. Una madre cristiana convence a su hijo de nueve años para que diga que es judío y así salvarle de la hambruna y de una muerte segura.

El niño llega a la Tierra Prometida. Oficialmente es huérfano y le adopta una familia sefardí francesa afincada en Tel Aviv. Crece con el temor de que descubran su secreto, no es judío ni huérfano, sólo es negro. Se convertirá en judío, israelí, francés y tunecino, una auténtica torre de Babel humana, pero nunca olvidará a su auténtica madre, la que se quedó en el campamento, y siempre soñará con encontrarla de nuevo.

VETE Y VIVE (Va, Vis et Deviens)
Francia – Israel, 2005 | 140 min.
Dirección: Radu Mihaileanu
Más información: Ficha en IMDb

Las tortugas también vuelan

A veces ocurre que va uno al cine y la sala está vacía, pero cuando esto ocurre un sábado por la tarde con una obra maestra, la cosa empieza a ser preocupante. Me ha ocurrido con la película ganadora de la Concha de Oro en el último Festival de Cine de San Sebastián: “Las tortugas también vuelan”, del director kurdo-iraní Bahman Ghobadi.

Los habitantes de un campo de refugiados kurdos en la frontera entre Irán y Turquía son los protagonistas. Buscan desesperadamente una antena parabólica para enterarse de las noticias internacionales ante la inminente guerra que se avecina. Pero son los niños los que llevan el peso absoluto de esta historia brutal, niños marcados por la guerra, mutilados, huérfanos, desarraigados, convertidos en adultos pese a su temprana edad y obligados a sobrevivir en unas condiciones durísimas.

Bahman Ghobadi contó con protagonistas reales para su película. Niños que vivieron el horror, algunos mutilados realmente, representando sus propias experiencias en una actuación deslumbrante, lo cual hace más duro si cabe este alegato antibelicista. Pero “Las tortugas también vuelan” no es una película bélica, sino humana, que muestra la vida diaria de estos niños, sus sentimientos, su sufrimiento, su día a día recogiendo minas antipersona y vendiéndolas en el mercado clandestino.

Quienes esperen un alegato antiamericano saldrán decepcionados, pues Ghobadi refleja principalmente el momento inminente a la invasión y las brutalidades cometidas por Saddam Hussein en el Kurdistán Iraquí.

Declaraciones del director:

Saddam en un criminal de guerra. Hacer un inventario de sus crueldades llevará años, si es que alguna vez puede completarse. Yo me alegro de que esté encarcelado y espero que tenga un juicio justo. Esta opinión no significa ni mucho menos que haya apoyado la guerra. Había otras formas de sacarlo del poder. Mi intención fundamental era hacer un alegato contra la violencia. No solo sobre sus consecuencias directas, sino también sobre las secuelas que permanecen años después de que se haya producido.

En la película todos los personajes buscan información vía satélite sobre la guerra que se avecina, aunque no entiendan el idioma y las imágenes mostradas en la televisión vayan en contra de sus creencias, pero finalmente la información les llega a través de las predicciones del niño mutilado. Esto se debe a que, en mi opinión, las cadenas de televisión pertenecen a grupos de intereses que consideran a los ciudadanos del mundo como simples figurantes. Ellos, con sus cadenas y sus guerras, nos usan como juguetes y nos imponen su guerra sucia para ganar más dinero. Dada la situación en que se encuentra nuestra región y sus repercusiones en el mundo entero, yo pongo en duda cualquier forma de información, ¡incluso la prensa escrita!

La parte más difícil fue trabajar con niños. Psicológicamente era muy duro porque estaban obligados a revivir en la ficción las calamidades que han sufrido. Tuvimos momentos muy complicados, en los que incluso me planteaba hasta qué punto era justo lo que estaba haciendo. Pero ellos comprendían que era necesario que el mundo viera por lo que habían pasado. Al final, éramos como una gran familia. Me siento muy unido y agradecido a todos.

Por mi parte, recomendaros fervientemente esta absoluta obra maestra que recibió de forma unánime el galardón en San Sebastián. No es para menos. La película no es fácil de ver. El nudo en el estómago que se le queda a uno al final es muy difícil de desatar, pero hay que hacer un esfuerzo. No olvidemos que cosas así ocurren actualmente en la mayor parte del planeta, y que nuestro estado del bienestar no es más que una pequeña isla tecnológica que nos mantiene ciegos y entretenidos, pero no es la realidad.

El impacto sobre la sensibilidad es demoledor. Sé que me será muy difícil olvidar la inmensa ternura, compañerismo y humanidad de estos niños en el epicentro del infierno.

LAS TORTUGAS TAMBIÉN VUELAN
(Lakposhtha hâm parvaz mikonand)

Irán – Irak – Francia, 2004 | 95 min.
Dirección y guión: Bahman Ghobadi
Más información: Web oficial | Ficha en IMDb

Hierro 3 (Bin-jip)

Cartel del film Este fin de semana he visto en unos multicines una obra maestra escondida entre películas basura (suele pasar en este tipo de salas). La larga cola para sacar las entradas me hizo pensar que quizás iba a ver una película más conocida de lo que yo pensaba en un principio, pero no fue así. Sábado por la noche, no más de diez personas en la sala de multicine, mientras las salas anexas rebosaban público. ¿Por qué será que esto me lleva a pensar que me enfrento a una gran película, incluso antes de que empiece?

No me equivoqué en mi elección. La película “Hierro 3” del director coreano Kim Ki-duk, del que ya había visto hace unos meses una auténtica delicia llamada “Primavera, verano, otoño, invierno… y primavera”, es una maravilla de las pocas que se estrenan en nuestras carteleras.

Kim Ki-duk es un director autodidacta (cualidad que le honra, a mi entender), estudiante de arte en París y autor de nueve películas de las cuales sólo tres se han estrenado oficialmente en España, hasta el momento. “Hierro 3” es su última creación, una historia sobre la comunicación humana y el silencio en la que su protagonista principal (Tae-suk) no dice ni una sola palabra en los 95 minutos de metraje.

Fotograma Tae-suk lleva una vida espectral. Subido en su moto recorre las casas de la ciudad pegando publicidad sobre sus cerraduras. Esto le permite saber cuáles están habitadas y cuáles no, de manera que se dedica a entrar en aquellas en las que sus anfitriones están ausentes, pero no para robar o causar daños. En realidad es como un fantasma que se cuela sin hacer ruido y ocupa las camas, arregla cualquier desperfecto de la vivienda, se hace una foto ante el retrato de los inquilinos en cuestión, todo ello sin dejar rastro, como un ser entre lo humano y lo fantasmal que no hace ruido y, es más, casi diríamos que posee el don de la invisibilidad.

Tae-suk conduce una gran moto que nos lleva a pensar que sus actos no están guiados por motivos económicos, sino que tienen mucho más que ver con el hecho de despojarse de toda propiedad material, lo que llama poderosamente nuestra atención y nos lleva a preguntarnos: ¿cómo se puede vivir sin poseer bienes materiales, sin la seguridad de una vida “normal”, sin mediar una sola palabra con el mundo real? Además, Tae-suk sabe perfectamente lo que es el respeto, y en sus incursiones en las viviendas temporalmente deshabitadas trata con mimo todos los objetos que encuentra, incluso repara cualquier desperfecto que muestren.

Fotograma En una de sus incursiones, Tae-suk entra en una casa rica y ostentosa creyéndola vacía, pero en su interior encuentra un alma solitaria y silenciosa como la suya, una mujer que le observa realizar su ritual en silencio sin interferir. Sun-hwa, que así se llama ella, fue antaño una guapa modelo que ahora vive encerrada en esta lujosa casa, humillada, anulada y maltratada por su despótico marido. Necesita que alguien la rescate antes de que sea demasiado tarde, y Tae-suk lo hará, pero de una forma que nos deja boquiabiertos y maravillados. No cruzan una sola palabra entre ellos, pero se entienden a la perfección.

A partir de ese momento, Kim Ki-duk desarrolla una historia exenta de artificios narrativos pero de una intensa carga poética, casi mágica. El corazón de Tae-suk (que antes era una casa vacía) está ahora a rebosar de amor, con una energía hasta ahora desconocida. Esta apertura de su alma y la invitación a que alguien la ocupe, eliminará su necesidad de ocupar casas vacías, y solo a través de la conjunción con la persona con la que comparte tal hechizo, encontrará la verdadera libertad. Maravillosa lectura del amor la que nos regalan en silencio los dos protagonistas.

Fotograma “Hierro 3” elabora un profundo análisis de la sociedad moderna, de la necesidad que todos tenemos de saber que no estamos solos, con una riqueza en contenidos que nos son servidos de una manera sutil y muy inteligente por su director. Una película minoritaria, solamente recomendable para quienes estén dispuestos a perderse en su visión poética del mundo y reflexionar sobre los mensajes que desprende, claramente influenciados por la filosofía Zen.

Quiero terminar este artículo mostrando los comentarios del director Kim Ki-duk en torno a su película. Por mi parte, recomendarla como una de esas extrañas obras de arte a la que hay que mimar y que, con el paso del tiempo, ganará en fuerza y profundidad. La sabiduría de los maestros Zen, servida en pantalla grande.

Comentarios del director Kim Ki-duk © 2004 Alta Films

«La idea se me ocurrió en octubre del año pasado. Estaba quitando un folleto que estaba pegado en la cerradura de la puerta de mi casa cuando de pronto se me ocurrió que todas las casas que tenían esa publicidad intacta durante varios días debían de estar vacías. La imagen de una casa vacía en la que no entra nadie me llevó a la historia de una persona muy solitaria, aislada de los demás, y decidí hacer una película acerca de un hombre que entra en ella y colma ese vacío con calidez.

El título internacional de esta película es HIERRO 3. La gente que juega al golf sabe que hierro 3 es el palo menos usado. Imaginémonos un hierro 3 en una cara bolsa de golf de piel, pero que se usa muy pocas veces, con otra imagen en paralelo, la de una persona abandonada o la de una casa vacía. Al mismo tiempo, Tae-suk utiliza un hierro 3 como herramienta para rescatar a Sun-hwa, y eso también significa un cambio lleno de esperanza.»

La casa vacía

«Salgo de mi casa.
Mientras estoy fuera, alguien entra en mi casa vacía y se instala en ella.
Come la comida de mi frigorífico, duerme en mi cama, mira mi televisor.
Quizá porque se siente culpable, arregla mi despertador roto, lava la ropa, lo ordena todo y luego desaparece.
Como si nadie hubiera estado allí…

Un día entro en una casa vacía.
Parece que nunca haya estado nadie, así que me desnudo, me baño, preparo la comida, lavo la ropa, arreglo una báscula de baño y juego al golf en el jardín de la casa.
En la casa hay una mujer desanimada, asustada y herida, que no sale nunca y que llora.
Le muestro mi soledad. Nos entendemos sin decir ni una palabra, nos vamos sin decir ni una palabra.

Mientras elegimos una casa en que vivir, nos sentimos cada vez más libres.
En el momento en que parece que nuestra sed de libertad se ha aplacado, nos quedamos atrapados en una casa oscura.
Uno de los dos se queda en una casa hecha de nostalgia.
El otro aprende a convertirse en un fantasma para esconderse en el mundo de la nostalgia.

Ahora que soy un fantasma, ya no siento deseos de buscar una casa vacía.
Ahora me siento libre de ir a la casa en la que vive mi amada y besarla.
Nadie sabe que estoy allí.
Excepto la persona que me espera…
Siempre llega alguien para la persona que espera… Llega, seguro… hasta para la persona que espera…

Este día del año 2004, alguien abrirá el candado que bloquea mi puerta y me liberará.
Confiaré ciegamente en esa persona y la seguiré a donde sea sin que me importe lo que pueda suceder…
Hacia un nuevo destino…

Es difícil saber si el mundo en que vivimos es sueño o realidad.»

Agosto de 2004, Kim Ki-duk en una casa vacía

Mi puntuación:
HIERRO 3 (Bin-jip)
Corea del Sur, 2004 | 95 min.
Dirección: Kim Ki-duk
Más información: Web oficial | Ficha en IMDb

Buena Vida (Delivery)

Ayer fui al cine a ver una película argentina, Buena vida (Delivery), comedia dramática de Leonardo Di Cesare que muestra la realidad de la gran crisis económica que atravesó el país en el 2001 y que aún perdura.

Hernán es un joven que vive solo en una ciudad argentina después de que su familia emigre a España buscando mejores condiciones de vida. Trabaja como repartidor a domicilio y está enamorado de Pato, la empleada de una gasolinera, que acabará alquilando una habitación en casa de Hernán. Comienza así un idilio amoroso entre ambos que se verá prontamente interrumpido por la inesperada visita de la familia de Pato a la casa de Hernán. Lo que parecía la típica visita familiar de una noche, se va alargando. Los días pasan y la familia no se va, sino que acaban montando una fábrica de churros en la sala de estar, convirtiendo una historia de lo más normal en una dramática situación que el director utiliza para ofrecernos una visión hiperrealista de la situación social argentina tras la crisis económica, digna del mejor cine social de Berlanga o Azcona.

La interpretación magistral de los personajes, un guión lineal previsible pero increíblemente bien elaborado, la visión apocalíptica de un país sumido en una crisis brutal, el reflejo de una sociedad donde los valores se desmoronan, la familia se descompone y aumenta salvajemente la ley del “sálvese quien pueda”, convierten a “Buena Vida (Delivery)” en un film perfecto para entender lo que está pasando en Argentina, un panorama que a veces nos puede resultar ajeno, pero cuidado, porque lo que nos muestra Leonardo Di Cesare no está nada lejos de lo que podría ocurrir en cualquier país.

Hiperrealismo sublime que nos abre los ojos ante la realidad de un mundo que nos es ciertamente cercano a los españoles. Película absolutamente necesaria para todos aquellos que se permiten juzgar a los inmigrantes argentinos o de cualquier otra nacionalidad, por los motivos que sean. El panorama que muestra el director es algo ante lo que casi todos nosotros saldríamos corriendo en busca de algo mejor, incluso si eso implica abandonar nuestro país.

La película, a pesar de su cartel nada atrayente y de que la presenten como una comedia, es un dramón social que te va a tocar la fibra sensible, en el mejor de los sentidos, invitándote a reflexionar y quizás plantearte: ¿qué haría yo en una situación así?, pregunta que deberemos hacernos en cualquier momento en que nos tropecemos con un inmigrante, legal o ilegal, sea del país que sea.

BUENA VIDA (DELIVERY)
Argentina, 2004 | 92 min.
Dirección: Leonardo Di Cesare
Más información: Web oficial | Ficha en IMDb