Antropología

Introducción al urbanismo alpujarreño

Alejandro Casado Alcalde
Asociación Granadina de Antropología. Granada.

La vivienda es el resultado de la adaptación al medio, empleando los materiales que la misma tierra posee -rocas, pizarras, arcilla magnesiana- y da -árboles variados- a imitación de los ventisqueros de las cumbres de Sierra Nevada.

La casa se adapta al relieve (tierra); la tierra posee los materiales básicos de las paredes de la vivienda; la tierra y el agua (nieve) producen los materiales (madera) de los techos y huecos; la casa encalada imita la nieve y el conjunto urbano en forma de escalada asciende hacia las cumbres sin dejar de mirar al valle, donde llega el agua y la tierra produce.

Ahora bien, toda obra material humana deja una impronta que va más allá de la pura explicación constructiva, entonces ¿qué simboliza el conjunto urbano y vivienda alpujarreños? Si la escasez de terreno cultivable aparentemente explica el apiñamiento de las casas, si el excesivo celo por la propiedad habla de las calles estrechas y de los tinaos, si… pero una vez construidas las casas y su conjunto producen un significado que trasciende la propia materialidad e incluso el significado consciente de su utilidad.

La casa alpujarreña es un lugar tan sagrado para sus moradores que nadie ajeno a ella se atreverá a transgredir la intimidad familiar: desde el amor hasta las disputas, pasando por las fiestas familiares, todo ella es reservado, íntimo. En cambio no se hace cuestión de cocinar ciertos productos en plena calle (asar pimientos), preparar el brasero, matar el cerdo, etc., -en otras muchas partes de España no se hace-, pero aquellas cuestiones de conciencia familiar se resuelven en el propio santuario. Se da un gran respeto entre ellos a la hora de entrar en una casa ajena. Nada se toca, todo está bien.

En El mismo conjunto urbano tiene un hálito de misterio, de significado íntimo, de sagrado; es como si quisiera simbolizar que la vida humana está hecha de errores y acierto!, que nunca se llega más fácilmente a la meta por el camina más recto: las calles son vericuetos difíciles para acertar a la primera el objetivo propuesto, calles sin salida (adarves). trazados tortuosas, todas las calles son iguales en importancia, como los hombres ante Dios. Sin embargo, los pueblos y las casas alpujarreñas no pierden la esperanza, la casa surge de la tierra, pero no es tierra; la tierra es negra, la casa blanca, es un acercarse a la nieve, a la purificación, a Dios. De ahí que la casa sea un santuario.

Notas

(1) J. Caro Baroja, Los moriscos del Reino de Granada. Madrid, Ediciones Istmo, 1985: 253-254.
(2) J. Caro Baroja, ob. cit.: 253-254.
(3) P. Navarro Alcalá-Zamora, Mecina. La cambiante estructura social de un pueblo de La Alpujarra. Madrid, Centro de Investigaciones Sociológicas, 1979: 75.

Bibliografía

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Gazeta de Antropología:
— Vía www.ugr.es/~pwlac/G06_06Alejandro_Casado_Alcalde.html