Sineto

Parió luz la mañana
y de la luz surgimos los dos,
ambos, tú, yo,
de la noche desgarrada.

Tú naciste para ser sol
del universo que es mi alma,
reflejo de mi mar en calma
y de mi vida, razón.

Qué placer bucear en la mirada,
navegar en el paroxismo
por una piel siempre deseada.

No existe sima ni abismo
pues nada separa
una parte de mí mismo.

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