¿A qué se parece el VIH?

Desde el momento en que la infección se extendió masivamente por todo el mundo, el mayor reto fue sin lugar a dudas el superar las reticencias de la población no infectada a priori respecto a los portadores/enfermos. El rechazo basado en el aspecto físico de la persona rozó la paranoia y causó un daño gravísimo a las personas infectadas que, además de llevar la pesada carga de una enfermedad debilitante, debían soportar el estigma social. La desinformación, la manipulación malintencionada de algunos medios y un miedo irracional sin fundamento alguno estaban en la base de esta actitud que, desgraciadamente, aún hoy persiste para nuestra vergüenza. Sólo mediante la correcta educación sanitaria de toda la población podremos conseguir una sociedad física y psicológicamente sana…

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