Skrea Strand

En Skrea Strand uno alcanza la playa atravesando una suerte de casitas bajas todas ellas de madera construidas en perfecto orden, a ambos lados de un estrecho camino asfaltado que finaliza en otro mayor que discurre paralelo a la línea del litoral y que une el resto de casitas dispersas entre sí y éstas a su vez con la carretera principal que les conduce a Falkenberg, villa a la que pertenecen.

Todo el poblamiento parece estar protegido del mar por una impresionante barrera de dunas tras la cual se halla una playa de arena tostada. aquí y allá surgen impresionantes generadores de energía eólica mas ni siquiera su presencia es capaz de romper el sonido que surge de la naturaleza que nos rodea.

Cierro los ojos y regreso al tacto del viento, al olor del atardecer, a la música de la primavera, al sabor del amanecer en la casita del jardín. Al finalizar la experiencia, una alfaguara brota en ellos.