Procuro olvidarte

Hace ya tres años desde nuestro encuentro, tu llegada fue tormentosa como la vida que dejaste. Tu juego manipula el destino, transforma en pesadillas los sueños y gusta de romper ilusiones. Hasta el momento de aquella desafortunada coincidencia, no llegué nunca a ser consciente de tu existencia, siempre te veía parasitar vidas ajenas y uno nunca es capaz de experimentar el dolor ajeno. ¿Qué buscabas en mí?

Reptando, así te aproximaste a mí, esperando pacientemente tu tiempo hasta encontrar el modo de vencer mi desconfianza, entonces llegó el caos. Me dejé caer en tu tentación y me sumergí en el mar de la duda, donde sólo habita la soledad.

Aún siento tu gélido aliento muy próximo a mi alma, un sutil hálito que parece generarse en mi interior y que no ha cesado de palpitar desde que llegaste. Cada vez que intento cerrar tu puerta, una duda me asalta, ¿es tu llave maestra?

3 comentarios en “Procuro olvidarte”

  1. Cuando vienen lo hacen sin avisar. No importa qué estés haciendo. pero al final son nuestras, adoptadas…
    fuerza mental y afectiva.
    sonno io

  2. Tienes razón, deberías retomar la escritura. Con cada palabra hilvanas frases que nos mantienen expectantes, sedientos de lectura, de ese despliegue de emociones y sentimientos con los que tienes la facultad de atrapar a tus lectores.
    No me preguntes cómo conseguí llegar hasta el azul de tus propósitos, es algo inexplicable, y no puedo responderte porque realmente no lo sé. Simplemente estoy aquí. Encontré la puerta entornada, como si estuvieses dentro y no necesité introducir llaves maestras como las que inquietan tu mente, como las que, en cierto modo, parece que despertaban tus sueños en la aurora.

    1. Realmente ha sido una sorpresa tu correo, tiene mucho mérito haber encontrado mi blog en la jungla de internet con tan pocos datos, me descubro ante ti, eres una caja de sorpresas… fue éste una aventura maravillosa que comencé poco a poco, con timidez porque poner en palabras las vivencias humanas causa mucho respeto (unas propias y otras no, pero todas plenas de sentimientos y sensaciones). Paso a paso, un relato daba paso a otro, las ideas se sucedían en mi mente y en ocasiones rompían mi sueño para brotar con fuerza. Siempre que uno escribe, pare un texto que cobra vida propia y se transforma en una experiencia diferente bajo los ojos de las personas que lo leen; cada vez que tu pluma genera y enlaza las distintas letras, un día amanece y sientes que tu interior se estremece, en ese momento comprendes que es una parte de ti. Desde que aquellos propósitos se fueron cumpliendo, surgieron otros que piden paso y van creando un nuevo mundo que contemplo desde el alféizar de mi ventana. Como las hormigas, voy cuidadosamente guardando todas las semillas a buen recaudo para que cuando llegue el momento, florezcan y proporcionen sublime cosecha. De vez en cuando, dejo caer alguna porque desborda el granero…
      El mejor regalo, en mi opinión, que puede recibir uno cuando escribe es conseguir que tu lector llegue a sentir aquello que relatas…
      ¿Por qué será que encuentro demasiado parecido fonético entre “Trieste” y “triste”?

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