Preguntas sin respuesta

En el post anterior se formulaba una pregunta aparentemente extraña: ¿Qué sonido hace una sola mano al aplaudir? Han sido variadas y múltiples vuestras respuestas, y ahora quisiera explicar el porqué de esa pregunta, que en el mundo del zen se conoce como koan.

Un koan es una pregunta aparentemente ilógica que no puede ser respondida con las armas de la mente racional, las únicas armas que la mayoría de nosotros utilizamos a lo largo de nuestra vida. La respuesta requiere de un golpe de agudeza intuitiva y no de palabra alguna. Será necesaria una transformación de nuestra consciencia para llegar a ella.

La contemplación de un koan ejerce una tensión profunda en la mente lógica de quien busca su resolución. No importa lo eruditas o filosóficas que sean las respuestas a un koan. Todas serán incorrectas mientras se utilice la mente lógica para llegar a ellas.

Pueden destinarse años a encontrar las soluciones a estos acertijos zen. La respuesta no es nada que puedas pensar, así que habrá que abandonar la pregunta y experimentar directamente lo-que-es.

Nahda nos proponía este otro koan en los comentarios de ayer: Todo se reduce al Uno, pero ¿a qué es reducido en Uno? O lo que es lo mismo:

Si todas las cosas regresan a la Unidad, ¿adónde regresa la Unidad?