Cuando los veranos pasen veloces

Los veranos pasarán veloces
cuando la estrella del norte
se sitúe sobre la escarcha relajada
de sus noches empapadas en sudor,
y ya no habrá más pruebas ni retos,
ni símbolos del calor, sino abrumadores
detalles de una pared blanca
que no sabrá cuál es su función.

Los pájaros apenas tendrán tiempo
para una breve parada en la charca
cristalina como pasajero fulgor,
y los animales que despierten
después de cien noches de invierno
no se darán cuenta de lo ocurrido
al verse de nuevo enfrentados al sueño.

Cuando los veranos pasen veloces
no habrá más mar que el mismo mar
que nos seduce en todo instante ahora,
y en nuestras vacaciones estivales
habrá tantos días de sol como de nieve,
porque frío y calor no serán más
que dos caras de una misma moneda.

Todo ha girado, otra vez

Todo ha girado, otra vez. No digo con esto que sea algo habitual, todo lo contrario, pero sí regular en mi pasado. Todos los giros provienen de una auténtica consciencia de la situación y provocan un posterior aprendizaje. Conllevan un periodo de adaptación y cambio, me atrevo a asegurar, pero para evitar generalizaciones y sesgos hablaré solo del mío.

Escribo en La Casa Giratoria, otra vez. Pero ahora se ha producido el giro que está situando cada uno de mis elementos en su sitio. Escribo y añado una piedra al muro de la casa. Avanzo en las líneas y aparecen nuevas palabras que provocan realidades. Eso es este espacio, un giro enorme que aspira tornarse elemento, un lugar vivo en el que crecer.

El castillo de Trujillo (Turgalium, Torjala)

El castillo de Trujillo (Turgalium, Torjala) se sitúa en la zona más elevada del cerro rocoso denominado “Cabezo de Zorro” donde ya existía un castrum romano. Fue construido con aparejo de sillares, alternando en sus muros y en sus veinte torres la mampostería. Consta de dos partes: El Patio de Armas, que se inscribe en un cuadrángulo levemente irregular y el otro, conocido como Albacara, forma en planta un hexágono. El acceso al primer recinto se realiza por una puerta que se abre en arco de herradura al mediodía, defendida por dos torres albarranas, que fue reformada en el siglo XVI cuando se construyó una bóveda para colocar una imagen de la Virgen de la Victoria. En el rincón nor-oeste del Patio de Armas se encuentran dos aljibes.

Por el lado de levante está la Albacara. En su interior se encuentra una pequeña ermita del siglo XVI dedicada a San Pablo para conmemorar el día que se reconquistó Trujillo, el 25 de enero de 1232. Junto a la ermita hay un pozo con brocal de piedra, para suministrar agua a los animales. La palabra “albacara” (del árabe báb albaqqára, la puerta de los vaqueros) define a un recinto murado en la parte exterior de una fortaleza, con entrada en la plaza y salida al campo, y en el cual se solía guardar ganado vacuno. Se utilizó para albergue de la guarnición y se dedicó a los distintos servicios de mantenimiento de la tropa y almacén, por eso no existen dependencias, pues se realizarían con materiales más perecederos que la piedra.

Los datos históricos avalan una fecha de construcción del castillo en la segunda mitad del siglo IX, posterior al modelo emeritense. Las fuentes árabes existentes sobre Trujillo son pocas, en el 317 Héjira/929-30 d. C. Abd ar-Rahman ibn Muhammad III (عبد الرحمن بن محمد ) nombra gobernador militar de Trujillo a Ahmad Ibn Sakan, quien lo mejora y amplia. En 1165 fue tomado por tropas portuguesas y entregado a Castilla cuatro años después para ser tomado por los almohades en 1196. La Primera Crónica General de Alfonso el Sabio y los Anales Toledanos II citan su Reconquista definitiva en 1232. En él se guardó el tesoro de la Corona en tiempos de Pedro I y posteriormente, se refugió Juana La Beltraneja en su disputa con Isabel de Castilla.

Skrea Strand

En Skrea Strand uno alcanza la playa atravesando una suerte de casitas bajas todas ellas de madera construidas en perfecto orden, a ambos lados de un estrecho camino asfaltado que finaliza en otro mayor que discurre paralelo a la línea del litoral y que une el resto de casitas dispersas entre sí y éstas a su vez con la carretera principal que les conduce a Falkenberg, villa a la que pertenecen.

Todo el poblamiento parece estar protegido del mar por una impresionante barrera de dunas tras la cual se halla una playa de arena tostada. aquí y allá surgen impresionantes generadores de energía eólica mas ni siquiera su presencia es capaz de romper el sonido que surge de la naturaleza que nos rodea.

Cierro los ojos y regreso al tacto del viento, al olor del atardecer, a la música de la primavera, al sabor del amanecer en la casita del jardín. Al finalizar la experiencia, una alfaguara brota en ellos.

 

Abstracción

Los artistas que practicamos la abstracción sabemos que lo conceptual sostiene de alguna manera a nuestra pieza, buscamos conceptos, escribimos textos, todo para explicar teóricamente aquello que debería experimentarse de forma directa, sin mediar palabra. Mi abstracción es conceptual y a la vez invita al espectador a conceptualizarla. Eso pretendo.

Cuando tu presencia se torna extraña,
siento quebrarse mis entrañas
y oculto en extraño cobijo
brota manantial prolijo
y solo al amparo de tu piel
se torna el agua en miel

El arte de la primera década del siglo XXI

La escultora colombiana Doris Salcedo 'agrietó' en el 2007 la sala de Turbinas de la Tate (Kim Manresa)

La década comenzó efervescente con una exaltación de ‘lo más’ y cierra con un cauto regreso de lo austero.

Las corrientes artísticas no surgen ni se entierran cada decenio. Los primeros años del siglo, tras el fin de las utopías, han puesto en cuestión incluso “lo nuevo” (Bajo sospecha, de Boris Groys, fue uno de los libros más leídos), sustituido por los conceptos de novedad reciclado de la moda y de lo más, lo más espectacular, lo más grande, lo más escandaloso, lo más exótico…

— Leer en www.lavanguardia.com/cultura/20091230/53856932111/la-vanguardia-analiza-el-arte-de-la-primera-decada-del-siglo-xxi.html

Francisco Jiménez Conesa

Francisco Jiménez Conesa - Glisando

Francisco se siente de niño inconscientemente atraído por la creación al ver a su madre dibujar y pintar. De forma natural, entra en la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos de Madrid. Se especializa en el dibujo y la pintura y asiste a clases de moldeado y escultura. Inicialmente, Francisco crea sus dibujos a lápiz pero poco a poco acaba utilizando la acuarela. Fue su tío quien lo inició en esta técnica y le enseñó las nociones básicas. En aquella época los temas de sus obras eran surrealistas y oníricos. Trabajaba minuciosamente con pluma el dibujo y luego le aplicaba color con acuarela. Paulatinamente, el color fue ganando importancia mientras que el dibujo perdía terreno. Hoy, trabaja únicamente con manchas y formas abstractas cada vez más libres.Cuando tenía unos 30 años, huyendo del ritmo de la capital en busca de tranquilidad, Francisco se instaló en una pequeña ciudad de la Sierra de Madrid. Con esta nueva vida, cambia también su manera de pintar. Los temas y la paleta cromática, más orgánicos y naturales, así como las texturas se asimilan a la tierra, las piedras y siluetas que encuentra en su entorno de vida. La niebla es, por ejemplo, una fuente constante de inspiración para Francisco. Siempre ha admirado la capacidad que tiene la niebla para dibujar los contornos, modelar nuevas formas o paliar la fuerza de ciertos colores. Francisco siempre utiliza la técnica mixta. Realiza una base con pintura acrílica y luego la combina con diferentes tipos de lápices, más o menos grasos en función de lo que le pide la obra. Los collages ocupan un lugar relevante y contribuyen a completar su trabajo aportando elementos de evocación de gran importancia. Al artista le divierte buscar el papel más adecuado y encontrar su lugar ideal en la obra. La pintura de Francisco es como su diario personal en el que expresa todos sus estados de ánimo: ilusiones, alegrías, penas, amores…

Galería Carré d’Artistes

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