Nuestros silencios pesaban como una noche sin luna, como un amor no correspondido, como una flor que se abre al vacío, nuestros silencios fueron la antesala de una despedida, el presagio de nuestro naufragio en el mar de la incertidumbre, aquel al que nuestra intención no sobrevivió

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *