La noche de San Juan

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La noche de San Juan ha transcurrido un año más sin que yo me sume a sus multitudinarias tradiciones. Donde vivo, las fiestas suelen ser en la playa, pero esa fórmula ya la agoté hace mucho. Como decía mi amiga Sonela en uno de sus posts, cumplir todos los ritos y supersticiones a los ojos de los demás, saltar la hoguera siete veces como es costumbre, quemar un papel con los supuestos deseos escritos, comer sardinas con cachelos e incluso irse a bañar para recibir la embestida de las nueve olas, son algunas de esas tradiciones masivas que en la noche de San Juan se suelen hacer, además de otras muchas. Todo eso ya lo hice hace mil años mil veces. Los deseos acabaron por cumplirse de tanto insistir, más por el paso de los años que por la inmediatez del milagro, creo yo, y después surgieron más y más deseos.

Tanto es así, que de seguir por aquella vía, buscando deseos cada año, ahora tendría tantas necesidades que me sentiría realmente frustrado. Los deseos que pedí hace más de quince años, como dije, han acabado por cumplirse todos y ahora desisto de seguir pidiendo, no sea que tenga que estar esperando quince años más. Prefiero seguir en el empeño de reducir mis necesidades. Aún así, estoy convencido de que San Juan es una noche mágica, más por el solsticio de verano que por el santo en sí.

Os invito a visitar la web de una película de animación española que se estrenará el próximo 1 de julio: El sueño de una noche de San Juan. Atención al enlace “San Juan” que veréis en su menú principal.