Malos tiempos para la lírica

Cuánto esfuerzo es necesario para combatir la sinrazón, para derribar la necedad, para acabar con la hipocresía en una época que consigue primar el tener antes que el ser, que deplora la poesía y castiga la autenticidad. Nada es gratuito, ni tan siquiera los afectos, somos islas desoladas por un huracán que recorre el mundo conocido… ya no somos capaces de albergar vida y la que resta, agoniza ante la impávida mirada de una sociedad incapaz de reaccionar ante el desastre y capaz de asumir su propio deterioro sin inmutarse. Mientras esto sucede, nos seguimos complaciendo de vivir en el primer mundo y ser libres… salir de esta tónica no está bien visto.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *