Lo que queda del día

Ayer por la tarde di un paseo hasta la orilla del Mar Menor y me quedé allí sentado durante casi una hora. El fuerte brillo del sol cegó mis ojos, que lo miraban embrujados como si de un irresistible tesoro se tratase. Después vino la oscuridad total pero ya no me importó, porque una sonrisa de color dorado me acompañaba susurrándome al oído: no te rindas, no te rindas…

16 comentarios en “Lo que queda del día”

  1. Maravilloso. Tanto la imagen como el mensaje que se saca. Estoy roja de envidia. En esta ciudad, es imposible ver el mar, o atardeceres tan bellos como en de la foto. (aunque alguno hay)

  2. ¿Te leiste el libro de Kazuo Ishiguro? Yo me lo leí curiosamente a la orilla del mar viendo atardeceres como ese.
    Por cierto, no mires al sol que te vas a quedar tuerto.

    Yhan

  3. Marta: no te creas tampoco que esto es lo máximo. El paraiso no existe en ninguna parte. Sólo intento sacar la parte bonita. 😉

    Yhandros: no he leido el libro de Kazul Ishiguro, pero es algo que tengo pendiente. Ah! y no te preocupes, que lo de mirar fijamente al sol es un recurso poético… 😛

    Utopía: siempre me ha gustado hacer fotos. Las fotografías que aparecen en el el fotoblog son todas mías, claro. No es cuestión de decantarse por las palabras o por las imágenes. Creo que ambas cosas pueden combinarse. Besitos para ti también. 😯

  4. Caleidos: seguro que se repetirán, solo o acompañado, y seguiré haciendo fotos. Gracias por tu comentario. Me sirvió para conocer tu estupendo blog.

    Roberto Zucco: no lo haré 😉

    Amanda: te entiendo muy bien. Cuando vivimos cerca del mar hay temporadas en que ni lo pisamos. Hay que hacer un esfuerzo y no olvidarnos nunca de él.

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