La primavera migratoria

El aire de la ciudad se caldea con el paso de los días. La primavera apenas parece haber sobrevolado las calles y, cual ave migratoria, se ha marchado rauda a tierras más templadas, al norte de mis sueños.

Asumo con paciencia y perseverancia el proceso de cambio; tiempo, espacio, vida, corazón. Nada me detiene una vez adentrado en el camino directo a la meta programada. No es la mística alineación de los planetas la que me guía, aunque bien lo parece. Es mi decisión, son mis actos secuenciados conscientemente los que provocan que la vida suceda.

La primavera ha provocado la floración. Yo me ocupo del resto, sin que la bonanza del verano alivie mi deseo desbocado de ser feliz. Porque se puede ser feliz en esta vida.