La importancia de no derramar café

Le gustaba llegar temprano ya que el ritual exigía su tiempo. Pausadamente colocaba la cápsula en el receptáculo y aquella tostada semilla inundaba la oficina de un aroma soberbio.

Aquel día, coincidiendo con la última gota de moca, la puerta se abrió inesperadamente. De la chistera de los recursos recuperó una espléndida sonrisa con la que agasajar al recién llegado gerente. Una estudiada cortesía le permitió salvar un saludo para, inmediatamente, apostillar no sin cierto orgullo, podemos estar satisfechos con los números del trimestre.

El directivo le miró sorprendido, verdaderamente nunca me importó demasiado tu concepto de satisfacción siempre que las estadísticas ofrecieran los datos adecuados, le contestó sin disimular su contrariedad mientras forzaba una mueca de disgusto por el café que acababa de derramar.

2 comentarios en “La importancia de no derramar café”

  1. Estoy empezando a experimentar con los micros, procuro leer muchos por los diferentes blogs y, bueno, me he atrevido a comenzar con ellos. Me gustan porque son fiel reflejo del momento que vivimos. También estoy experimentando, como habrás visto, con los hipertextos…
    De nuevo, gracias Gotzon.

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