La historia de las cosas

Se hace urgente y necesaria una reflexión sobre lo que estamos haciendo con nuestras consumistas vidas y, por extensión, con el mundo que habitamos y que dejaremos en herencia a las generaciones venideras. Ahora que la amenaza de crisis alimentaria mundial es una bochornosa realidad (no tenéis más que ver las noticias de actualidad), no puedo más que sentir vergüenza de pertenecer a una de las economías más fuertes del planeta. Es más, vergüenza por permitir que el modelo consumista norteamericano se haya impuesto en nuestra sociedad, y que apenas unos pocos “idealistas” tachados de locos hayan intentado evitarlo en los últimos años.

Fue allá por los años 80 cuando la premisa de que si los países ricos repartieran su riqueza nadie sería pobre en el mundo, derivó en una falacia. Hace más de 20 años que ya no es posible. No hay recursos para todos. Aún así, la esperanza es lo último que se pierde y, como dijo Edmund Burke, nadie comete un error mayor que aquel que no hace nada porque sólo puede hacer un poco.

Aquellos que aún pensáis que un mal día se pasa saliendo de compras, por favor, ved este vídeo. Cuando termine pulsad en los enlaces que aparecerán para ver la segunda y a la tercera parte.

Todo un revulsivo a nuestra todopoderosa economía que, según algunos, va muy mal. ¡Peor nos debería de ir, cuando permitimos que más del 80% del planeta bucee en la más absoluta de las miserias!