La caja de Pandora

Ahora quedan los vientos azarosos
de la caja que Pandora abrió sin ser vista.

Cuando se desató el misterio de las brisas
sobre nuestras cabezas, caímos todos
en ese estado bucólico de sorpresa
ante el azar de la vida, fascinados
con los cambios y los giros incontrolables
que se nos presentaban ineludibles.

Fue la caja de los vientos la que se abrió,
o quizás era sólo un deseo, o un sueño,
pero aprendimos algo con ello:
que aún es posible, que aún queda tiempo,
todo nuestro tiempo inconmensurable,
toda nuestra vida retenida en instantes.