Hoy de nuevo la luna trajo tus lágrimas, una vez más, el lamento de tu ausencia recorre las sábanas y se desliza entre mis sueños. Otra noche sin conciliar descanso, me ahogan las palabras que no dije, aquellas ya incapaces de salvar el trecho que nos separa y que quizás en otros labios cobren ahora sentido. Añoro tu piel incluso cuando con los ojos cerrados recorro tu geografía. De nuevo hoy, la luna trajo tus lágrimas.

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