Hierro 3 (Bin-jip)

Cartel del film Este fin de semana he visto en unos multicines una obra maestra escondida entre películas basura (suele pasar en este tipo de salas). La larga cola para sacar las entradas me hizo pensar que quizás iba a ver una película más conocida de lo que yo pensaba en un principio, pero no fue así. Sábado por la noche, no más de diez personas en la sala de multicine, mientras las salas anexas rebosaban público. ¿Por qué será que esto me lleva a pensar que me enfrento a una gran película, incluso antes de que empiece?

No me equivoqué en mi elección. La película “Hierro 3” del director coreano Kim Ki-duk, del que ya había visto hace unos meses una auténtica delicia llamada “Primavera, verano, otoño, invierno… y primavera”, es una maravilla de las pocas que se estrenan en nuestras carteleras.

Kim Ki-duk es un director autodidacta (cualidad que le honra, a mi entender), estudiante de arte en París y autor de nueve películas de las cuales sólo tres se han estrenado oficialmente en España, hasta el momento. “Hierro 3” es su última creación, una historia sobre la comunicación humana y el silencio en la que su protagonista principal (Tae-suk) no dice ni una sola palabra en los 95 minutos de metraje.

Fotograma Tae-suk lleva una vida espectral. Subido en su moto recorre las casas de la ciudad pegando publicidad sobre sus cerraduras. Esto le permite saber cuáles están habitadas y cuáles no, de manera que se dedica a entrar en aquellas en las que sus anfitriones están ausentes, pero no para robar o causar daños. En realidad es como un fantasma que se cuela sin hacer ruido y ocupa las camas, arregla cualquier desperfecto de la vivienda, se hace una foto ante el retrato de los inquilinos en cuestión, todo ello sin dejar rastro, como un ser entre lo humano y lo fantasmal que no hace ruido y, es más, casi diríamos que posee el don de la invisibilidad.

Tae-suk conduce una gran moto que nos lleva a pensar que sus actos no están guiados por motivos económicos, sino que tienen mucho más que ver con el hecho de despojarse de toda propiedad material, lo que llama poderosamente nuestra atención y nos lleva a preguntarnos: ¿cómo se puede vivir sin poseer bienes materiales, sin la seguridad de una vida “normal”, sin mediar una sola palabra con el mundo real? Además, Tae-suk sabe perfectamente lo que es el respeto, y en sus incursiones en las viviendas temporalmente deshabitadas trata con mimo todos los objetos que encuentra, incluso repara cualquier desperfecto que muestren.

Fotograma En una de sus incursiones, Tae-suk entra en una casa rica y ostentosa creyéndola vacía, pero en su interior encuentra un alma solitaria y silenciosa como la suya, una mujer que le observa realizar su ritual en silencio sin interferir. Sun-hwa, que así se llama ella, fue antaño una guapa modelo que ahora vive encerrada en esta lujosa casa, humillada, anulada y maltratada por su despótico marido. Necesita que alguien la rescate antes de que sea demasiado tarde, y Tae-suk lo hará, pero de una forma que nos deja boquiabiertos y maravillados. No cruzan una sola palabra entre ellos, pero se entienden a la perfección.

A partir de ese momento, Kim Ki-duk desarrolla una historia exenta de artificios narrativos pero de una intensa carga poética, casi mágica. El corazón de Tae-suk (que antes era una casa vacía) está ahora a rebosar de amor, con una energía hasta ahora desconocida. Esta apertura de su alma y la invitación a que alguien la ocupe, eliminará su necesidad de ocupar casas vacías, y solo a través de la conjunción con la persona con la que comparte tal hechizo, encontrará la verdadera libertad. Maravillosa lectura del amor la que nos regalan en silencio los dos protagonistas.

Fotograma “Hierro 3” elabora un profundo análisis de la sociedad moderna, de la necesidad que todos tenemos de saber que no estamos solos, con una riqueza en contenidos que nos son servidos de una manera sutil y muy inteligente por su director. Una película minoritaria, solamente recomendable para quienes estén dispuestos a perderse en su visión poética del mundo y reflexionar sobre los mensajes que desprende, claramente influenciados por la filosofía Zen.

Quiero terminar este artículo mostrando los comentarios del director Kim Ki-duk en torno a su película. Por mi parte, recomendarla como una de esas extrañas obras de arte a la que hay que mimar y que, con el paso del tiempo, ganará en fuerza y profundidad. La sabiduría de los maestros Zen, servida en pantalla grande.

Comentarios del director Kim Ki-duk © 2004 Alta Films

«La idea se me ocurrió en octubre del año pasado. Estaba quitando un folleto que estaba pegado en la cerradura de la puerta de mi casa cuando de pronto se me ocurrió que todas las casas que tenían esa publicidad intacta durante varios días debían de estar vacías. La imagen de una casa vacía en la que no entra nadie me llevó a la historia de una persona muy solitaria, aislada de los demás, y decidí hacer una película acerca de un hombre que entra en ella y colma ese vacío con calidez.

El título internacional de esta película es HIERRO 3. La gente que juega al golf sabe que hierro 3 es el palo menos usado. Imaginémonos un hierro 3 en una cara bolsa de golf de piel, pero que se usa muy pocas veces, con otra imagen en paralelo, la de una persona abandonada o la de una casa vacía. Al mismo tiempo, Tae-suk utiliza un hierro 3 como herramienta para rescatar a Sun-hwa, y eso también significa un cambio lleno de esperanza.»

La casa vacía

«Salgo de mi casa.
Mientras estoy fuera, alguien entra en mi casa vacía y se instala en ella.
Come la comida de mi frigorífico, duerme en mi cama, mira mi televisor.
Quizá porque se siente culpable, arregla mi despertador roto, lava la ropa, lo ordena todo y luego desaparece.
Como si nadie hubiera estado allí…

Un día entro en una casa vacía.
Parece que nunca haya estado nadie, así que me desnudo, me baño, preparo la comida, lavo la ropa, arreglo una báscula de baño y juego al golf en el jardín de la casa.
En la casa hay una mujer desanimada, asustada y herida, que no sale nunca y que llora.
Le muestro mi soledad. Nos entendemos sin decir ni una palabra, nos vamos sin decir ni una palabra.

Mientras elegimos una casa en que vivir, nos sentimos cada vez más libres.
En el momento en que parece que nuestra sed de libertad se ha aplacado, nos quedamos atrapados en una casa oscura.
Uno de los dos se queda en una casa hecha de nostalgia.
El otro aprende a convertirse en un fantasma para esconderse en el mundo de la nostalgia.

Ahora que soy un fantasma, ya no siento deseos de buscar una casa vacía.
Ahora me siento libre de ir a la casa en la que vive mi amada y besarla.
Nadie sabe que estoy allí.
Excepto la persona que me espera…
Siempre llega alguien para la persona que espera… Llega, seguro… hasta para la persona que espera…

Este día del año 2004, alguien abrirá el candado que bloquea mi puerta y me liberará.
Confiaré ciegamente en esa persona y la seguiré a donde sea sin que me importe lo que pueda suceder…
Hacia un nuevo destino…

Es difícil saber si el mundo en que vivimos es sueño o realidad.»

Agosto de 2004, Kim Ki-duk en una casa vacía

Mi puntuación:
HIERRO 3 (Bin-jip)
Corea del Sur, 2004 | 95 min.
Dirección: Kim Ki-duk
Más información: Web oficial | Ficha en IMDb