En el fondo del mar

Trabajabas en la biblioteca cuando yo era aún un joven tímido y poco decidido a desvelarte la profunda admiración que tu presencia me despertaba. Cuando por azar, o habría que decir broma de mal gusto del destino, nos encontramos casi quince años después no nos lo podíamos creer, pero allí estábamos frente a frente, hablando de nuevo y dispuestos a no dejar pasar una inesperada segunda oportunidad que la vida nos estaba brindando.

Todo lo que dijiste, todo lo que expresé, todo volverá a quedar dormido en el fondo del mar. Los trenes sólo pasan una vez en la vida, pero el destino quiso darnos una segunda oportunidad enviando el mismo tren a las puertas de nuestra posibilidad.

Ahora me alegro de que lo hayas perdido por segunda vez.