En días eternos
en noches blancas
y vísperas corcheas
al interrumpir mi brío
o suspirar ausencias
siempre tú eres mi motivo
En tus llegadas anunciadas
e inesperadas marchas
en fingidos proyectos
y acertados discursos
al tiempo para epístolas
o inusitados silencios
siempre tú eres mi motivo
En inviernos sombríos
y súbitos anticiclones
en tormentas sin refugio
al alcanzar costas sin faro
o sobrevivir al fracaso
más allá de lo esperado
siempre eres tú mi motivo