El viento en los abedules

imagenCansado de pecar en el martilleante sonido de la culpabilidad doliente y extrema, abro las ventanas cubiertas de hiedra, hinchadas por la humedad, empujando con un sonoro golpe de efecto que levanta la inevitable nube de polvo pero que, pasado el estrépito en los ojos, las deja abiertas de par en par.

Las abro en busca de falsas esperanzas que me traigan lo que ya no necesito, como quien ya no tiene nada más que hacer por hoy, distraido y ausente, presto a recibir la vida entera de primero, aunque lo poco que pida emocionado sea que me sueñes en el aire que mece los imposibles abedules del exterior.

Soñar es todo y hoy soñaré, como al principio, en la dulzura de un comienzo, lo que yo quiera, hacerte reir y suspirar, siempre detrás de mi eterna soledad a la que habrá que engañar en una maraña de hechos, envolverle con cintas los ojos y darle tres vueltas para desorientarla, gallina cobarde y ciega, no me encuentres.

Ya perdido en los páramos de ensueño, la quietud de la noche colará la brisa marina por mis ventanas abiertas para llevarme, sin dilación, a juramentos de amor encendido que quizás traigan después el sabor de la hiel; pero yo abrí mi casa, rompí la hiedra, levanté el polvo, recibí a la brisa bienvenida y ahora no puedo más que dejarme llevar.

5 comentarios en “El viento en los abedules”

  1. Que bonito texto !
    Como dices, la soledad es «cobarde y ciega», asi que ten por seguro que la engañaras, mientras tu te alejas soñando , dejanto llevar envuelto en brisa marina…hacia esos juramentos de amor…
    Un abrazo. 🙂

  2. si no llega a ser por vicente que me ha recomendado visitar tu página me hubiera perdido uno de los poemas mas bonitos..nunca dejes de soñar porque soñar es el principio de un sueño echo realidad.
    saludos***

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