El resto de tu vida

No tengo tu rostro
no tengo tu risa
tu calma, tu prisa
preciados tesoros
ahora sin vida
ahogados en rutinas
inventadas por nosotros
qué paraíso no daría
por el resto de tu vida
enjuagar de lágrimas tus ojos
y dibujar precoces sonrisas
tras la amarga despedida
sentimiento ignoto
de asaz melancolía
turba el alma mía
y conduce a mi abandono
desde tu partida
sueño tu misiva
sólo deseo tu retorno