El ojo del ángel

Fue una tarde de largos paseos por la orilla del Mar Menor. La puesta de sol, las luces del crepúsculo, los reflejos en el agua y la predisposición de la compañía a dejarse fotografiar con entusiasmo hicieron posible el resto.

El texto vino después, cuando uno de los protagonistas de la foto me hizo llegar este poema suyo acerca de la fotografía.

Dentro del mar,
dos sombras paralelas
caminan al atardecer.
Buscan en el fuego
un azul inquebrantable.
Sus pasos detenidos
por el ojo de un ángel.
Pulsando el caminar,
la melodía de la llama,
espejo que disecciona
la pupila en embeleso.
El mar abre las alas,
el vals debe continuar.