El final del invierno

Primeras amapolas en los campos
cubiertos por completo de margaritas
y mi amor sigue pendiente del tiempo,
del lento paso de las nubes blancas,
de las habituales puestas de sol.

Las calles se abren de par en par
y nosotros todos entramos sin miedo
en el geográfico laberinto que antaño,
tomado por el gélido viento del norte,
nos vetaba toda la calidez del aire.

Así es que los rostros se iluminan
y las sonrisas resuenan como cascabeles
a lo largo y ancho de este sitio olvidado,
al sur de casi todo lo que piensa,
al norte de casi todo lo que siente.

2 comentarios en “El final del invierno”

  1. Angel, siempre me emocionan tus comentarios, sean en prosa o en verso. Vienen de lejos o tal vez de muy cerca. Gracias. Te envio en verso

    Por mucho que la vida
    nos confunda,
    estaré en tus sueños.

    La luz brillante de la luna
    será tu compañera.

    Una mujer cantará a lo lejos,
    besará tus lágrimas,
    llorará tus penas.

    Ya es de noche,
    jazmines y nardos
    ofrecen su perfume.

    La ciudad duerme.

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