«El cielo sobre Berlín», de Wim Wenders

Este fragmento de «El cielo sobre Berlín» transcurre en la Biblioteca Estatal de la capital alemana. Mucho se podría decir acerca de la belleza estética de la imagen o de la música, pero me voy a centrar en la escena de la biblioteca, que muestra un lugar lleno de ángeles que deambulan por sus pasillos y estancias, como musas que inspiran y otorgan conocimiento a los diferentes usuarios que la habitan. Hay dos ángeles que curiosean entre los lectores. Ambos quieren volverse humanos e intentan percibir los problemas y deseos de la gente, que es lo que ellos querrían tener, para entender en qué consiste la condición humana.

La biblioteca es relativamente moderna y está en absoluto silencio, un silencio salpicado por las voces en off relatando los pensamientos de unos y otros, creando la atmósfera mística y serena que el director Wim Wenders necesita para hacer creíble la escena. El mundo de las bibliotecas ha cambiado mucho con la llegada de la informática, pero en la película no se ven aún ordenadores por ningún lugar.

Homero, el anciano que aparece al final de este fragmento, apunta que en la antigüedad se ejercía un ritual en el que el narrador hablaba y la comunidad aprendía de él. Desde la aparición del libro, cada uno lee y está solo son su ejemplar, encerrado. Los oyentes se han convertido en lectores, lo que nos invita a pensar en la soledad y en individualismo del mundo de la cultura impresa. El intercambio de información no se da hoy en día como en la antigüedad y el buen hombre se lamenta por ello, enfrentando la cultura oral con la cultura impresa, al igual que hoy enfrentamos a la cultura impresa con la cultura digital.

Sin embargo nuestra sociedad es más democrática, en el sentido de que todos tenemos mayor facilidad de acceso a la cultura. Las redes sociales están propiciando en cambio definitivo y ya no estamos encerrados con nuestro libro. Ahora se puede leer algo y emitir de inmediato la información aprehendida, a la vez que recibirla de otros. Aún así, conviene no olvidar el contacto interpersonal, importante e ineludible en la comunicación, y que no es sustitutivo sino complementario de las relaciones digitales.

El cielo sobre Berlín

Wim Wenders

Alemania
1987
128 min.

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