De este mundo y del otro

Con prisa y tropezando saldrá de un mundo en el que nunca debería de haber entrado. Busca la salida tan desesperadamente que difícilmente llegará a comprenderlo alguna vez.

Supongo que saldrá, que sólo es cuestión de que se lo proponga con firmeza. Pero el limbo que le espera es peor que el mundo del que quiere escapar y del otro, al que nunca podrá entrar porque no es el suyo; bien lo sabe.

Cuando alguien se queda en el limbo, que ni a un mundo ni al otro pertenece, se dice que acaba de entrar en su propio infierno. Y aunque pueda parecer que me siento afectado al escribir estas líneas, no lo estoy más que aquel que se queda descansando después de quitarse una molesta mosca de encima, esto es, mucho más tranquilo.