De dioses y hombres

Hubiera jurado que se trataba de franciscanos, estamos ante una lección de
pobreza, de humildad, de entrega, de espiritualidad y, sobre todo, de
amor, un amor infinito que les lleva a aceptar la pérdida de lo que aún
les queda como propio, la vida. A lo largo del film uno va compartiendo
con ellos sus miedos y sus flaquezas, su fortaleza ante la adversidad y
su convicción a pesar de lo inevitable… uno sufre cuando la pasión se
inicia, sus dudas, sus silencios, su sacrificio,… resultan tan reales
que acabas convencido de la veracidad de lo que allí se relata. La suya
es una vida entregada a los otros, carente de egoísmo, donde su única
preocupación es no disponer de más tiempo y medios para dedicarlos a los
necesitados… de ahí a tu corazón sólo hay una mirada, la palabra ya le
ha alcanzado y acabas entregado a ellos sin remedio.

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