Como si mis manos pudieran tocar tu estrella
con ojos cerrados y mente abierta,
como si nada significara tu ausencia
perdida en reflejos de memoria incierta,
como si mi cauce una brecha abriera
en aquellas tus sólidas fronteras,
como si los números fueran primavera
anunciando esperanzas venideras
o veranos de sol, miel y estrellas,
soñadas en palabras eternas.