El alféizar de mi ventana

Hay paz en su mirada,
sosiego en su alma,
quietud en sus hazañas,
sonrisas que no extrañan,
impasible su fortaleza,
que por fuerza es tierna,
serena su presencia,
tímida en su inocencia,
dulzura que no cesa
en amagos de luz fresca…

No vivo sin el oxigeno de tu presencia,
sin la emoción de tu espera,
cuidado y providencia…
La fértil siembra,
perdida de eternas creencias
y vanas promesas,
en tierras antaño yermas,
a tus besos despiertan…

Remotos, ignotos,
a veces ausentes
y siempre en mi mente,
afectos, tristeza,
tú, destino y fortaleza,
sentidos, perdidos,
en rincones ungidos,
sin razones coherentes,
sin excusas aparentes,
alcanzas norte, en calma,
en silencio, mi alma…

Tiempo,
tu tiempo y el mío,
en instantes baldíos,
rotos los sentidos,
sin verbo
ni entrañas,
hendidos los sueños,
malheridas las ganas,
tiempo
ni tuyo ni mío,
jamás su nombre
existió en nuestros labios…

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