El alféizar de mi ventana

Envuelves mis noches,
acotas mis sueños,
susurrando en mi almohada,
sin temor mi voz responde,
quebrando el acerbo silencio,
henchido de esperas vanas.
Corazón que en trémolo derroche,
hace menor el trecho
del peldaño a tu alma
y de esta al suave roce
de tus labios, en un beso
de recompensa ansiada

Moradas solitarias,
sin pálpito,
ni hálito,
oscuras paredes,
carentes de estima,
vagos tus recuerdos,
por siempre olvidados,
vanos tus ecos esquivos,
mudos a mis oídos,
afligidos ante palabras,
sin calor ni piedad,
vacuas tus promesas,
esparcidas en noches interminables,
dispersas al alba,
jamás encontradas…

Manan de tu vientre,
reptan, avanzan silentes,
ahondando surcos en tu frente,
sintiendo ajenas tus lisonjas,
que otrora fueron gozosas.
Agotan cauces en caótica salida,
aquellas del alma nacidas,
son principio y omega,
sentido al que das fuerza,
alfaguara que derrocha vida.