Bienvenida a la casa giratoria

Bienvenida a la casa giratoria. Di adiós al mundo social que dejas atrás, olvídate de tu monótono trabajo, de tu agotador papel de madre, hija, hermana, y no sólo hablo de tu familia, sino del papel que desempeñas con cada una de las personas, a las que no dudarías en incluir en la lista de gentes que pueblan tu vida, y que ahora te prestas rauda a dejar atrás.

Cierra la puerta tras de ti, echa el pestillo y pasa. Puedes ir eligiendo los rincones en los que te abandonarás a un tiempo detenido y generoso.

Despójate de tus miedos y tus trajes. La sociedad está fuera y cerraste la puerta. No hay nada de qué preocuparse. Relájate y ponte cómoda. Aquí no hay nadie más que tú; sólo yo.