Manu

Moradas solitarias,
sin pálpito,
ni hálito,
oscuras paredes,
carentes de estima,
vagos tus recuerdos,
por siempre olvidados,
vanos tus ecos esquivos,
mudos a mis oídos,
afligidos ante palabras,
sin calor ni piedad,
vacuas tus promesas,
esparcidas en noches interminables,
dispersas al alba,
jamás encontradas…

Manan de tu vientre,
reptan, avanzan silentes,
ahondando surcos en tu frente,
sintiendo ajenas tus lisonjas,
que otrora fueron gozosas.
Agotan cauces en caótica salida,
aquellas del alma nacidas,
son principio y omega,
sentido al que das fuerza,
alfaguara que derrocha vida.

Si pudiera volver a reír
imaginar tu gesto
soñar, pensar en ti
sin dudas ni lamentos
Si mi llanto tuviera fin,
al abrigo del viento,
una noche como mil,
cubierta de besos,
en singular ardid,
Si manasen tus besos,
como lluvia de abril,
o acaso de tus ojos consuelo
podría amar, quizás vivir…