Manu

Malos tiempos para la lírica

Cuánto esfuerzo es necesario para combatir la sinrazón, para derribar la necedad, para acabar con la hipocresía en una época que consigue primar el tener antes que el ser, que deplora la poesía y castiga la autenticidad. Nada es gratuito, ni tan siquiera los afectos, somos islas desoladas por un huracán que recorre el mundo conocido… ya no somos capaces de albergar vida y la que resta, agoniza ante la impávida mirada de una sociedad incapaz de reaccionar ante el desastre y capaz de asumir su propio deterioro sin inmutarse. Mientras esto sucede, nos seguimos complaciendo de vivir en el primer mundo y ser libres… salir de esta tónica no está bien visto.

Una mattina

Convulso es el sueño cuando se espera el alba, angustiosa guarda para el rescate del hades, un segundero avanza pero el tiempo se ha detenido en algunas esquinas y con sutiles artimañas consigue captar almas… las sombras comienzan a atenuarse, la lúgubre negrura se resquebraja y aún tímidamente, un resquicio de luz penetra dispersando las tinieblas. Un sinfín de alegres sones acompasados anuncian el fin de un ciclo y en el horizonte, reflejado en las gotas de rocío, irrumpe el amanecer…

La velocidad

Si pienso en los acontecimientos que he tenido la oportunidad de vivir, esos que luego encontraré en los libros y en la red, resulta realmente sorprendente. Empezando por el fin de la dictadura de Franco hasta los conflictos de Iraq y Afganistán, encuentro un listado que, comparado con otros momentos pasados, resulta impresionante. El problema radica en que cualquier acontecimiento parece necesitar de la presencia de las cámaras para existir y son éstas las que lo convierten en universal y, me atrevería a decir, cotidiano, morbosa y terriblemente cotidiano. Alguna vez he intentado enumerarlos: la llegada de la democracia a España y de un primer gobierno socialista desde la 2ª República, el golpe del 23-F, el brevísimo y oscuro pontificado de Juan Pablo I, la caída del Muro de Berlín con la subsecuente reunificación germana, el fin de la Guerra Fría y la desmembración del gigante soviético, la retransmisión de una guerra en el saloncito de tu casa, el segundo avión de las Torres Gemelas de Nueva York en riguroso directo, la llegada a la presidencia de los USA de una persona negra, el surgimiento de la más escalofriante enfermedad en muchos siglos: el Sida, la desenfrenada carrera tecnológica y la estupidez sin límite de pensar que nuestra forma de vida (y sobre todo de consumo) es sostenible, pero esto es otra historia…
Si pienso en lo que hasta ahora me ha tocado vivir, resulta escalofriante pero en realidad no se si el futuro lo será menos… y mientras acabo el texto, la gente se lanza a las calles en Túnez, Egipto y Yemen, algo está cambiando a nuestro alrededor…

Trabalenguas

Resulta que buscando resolver unas dudas de Gramática italiana, vuelvo a cruzar mis pasos con los trabalenguas (scioglilingua en italiano), son ya dos ocasiones en cinco días, no deja de ser curioso como igualmente lo es la palabra, trabalenguas, que según la RAE es la “palabra o locución difícil de pronunciar, en especial cuando sirve de juego para hacer que alguien se equivoque...” y ahora me viene a la mente “My fair lady” con aquel famoso “la lluvia en Sevilla es una pura maravilla“, sagaz traducción del original “the rain in Spain stays mainly in the plain” que tanto de sí les proporciona a los protagonistas en la película. Casualmente, el recurso vuelve a las pantallas con la actual “El discurso del rey“.

No quiero concluir sin aportar uno en italiano, por supuesto: “Se la serva non ti serve, a che serve che ti serva di una serva che non serve?”
Ci vediamo! 

Mi pasión por la historia

No recuerdo en qué momento de mi vida empecé a interesarme por la historia, quizás tenga que ver con la fascinación que, siendo niños, todos sentimos por ese pasado que se nos antoja suntuoso y misterioso, hecho alimentado por la ficción del cine. ¿Quién no ha soñado ser un enigmático faraón en Egipto, un poderoso emperador en Roma o un osado rey del medievo, entre otras cosas? Como siempre, la consecuencia directa era el estímulo de nuestra desbordante imaginación infantil que trasladaba todas esos relatos al medio que nos rodeaba, de repente un trozo de tela atado al cuello nos transformaba en un legionario romano, si a la cabeza, en un intrépido musulmán atacando un castillo cristiano o defendiendo Jerusalén de los cruzados… así comenzó también mi pasión por los castillos, posiblemente porque en ellos encontrabas todo lo que habitualmente debías construir con tu imaginación, un enorme plató donde cobraba forma lo que sólo en tu mente existía, el resto lo ponías tú.
Desde entonces no he dejado de visitar todos los castillos que he podido (aún quedan muchos) y compruebo que por muchos años que pasen, sigue produciendo la misma emoción en mi, por eso quiero hacer aquí mi pequeño homenaje recopilando aquellos que me parecen más interesantes.

El primero que inicia la serie es el castillo de Burgalimar (Bury Al-Hamma) que se alza sobre un pequeño cerro en la localidad de Baños de la Encina (Jaén). Posiblemente se trate de la mejor representación del poder del califato omeya de Córdoba y data del año 968 (357 de la Hégira) en que bajo el gobierno de Al-Hakam II se mandó levantar como parte de una serie de fortalezas militares. Jalonado por catorce torres más la del Homenaje de origen cristiano, está realizado en tapial salvo la mencionada Torre del Homenaje en sillar.

Fortaleza de Bury Al-Hammam

Fortaleza de Bury Al-Hamma. Murallas y torreones.
Fortaleza de Bury Al-Hamma. Patio de Armas y Torre del Homenaje.

Una mujer que sonríe

Imagino que tu infancia no fue fácil, nacer en el seno de una familia tradicional durante una época difícil y ser mujer son factores que indudablemente condicionaron tu vida. Me consta, no obstante, que hubo momentos felices durante aquellos años aunque la progresiva llegada de hermanos varones te empujaba cada vez más a ese papel tan bien conocido entonces de hermana-madre-cuidadora. Debe ser duro comprobar que el hecho de ser mujer es el que te aparta de acceder a una formación cultural y observar con perplejidad cómo tu hermano, sólo por ser varón, sí se le permite. Yo te conocí cuando ya eras mayor pero no habías abandonado ese papel de cuidar de todos y sufrir por cada uno, esa emotividad a flor de piel que te llevaba al llanto a la mínima… a tu manera nos querías y a tu manera cuidabas de todo y de todos. Me pongo triste cuando recuerdo que fuíste víctima de tu tiempo, cuando recuerdo cómo te golpeó el azote del olvido, cuando recuerdo tu última sonrisa, esbozada sin saber muy bien a quién estabas regalándola… esa sonrisa, esa mirada, es la que guardo en el fondo de mi corazón, la que siempre recordaré…

De dioses y hombres

Hubiera jurado que se trataba de franciscanos, estamos ante una lección de
pobreza, de humildad, de entrega, de espiritualidad y, sobre todo, de
amor, un amor infinito que les lleva a aceptar la pérdida de lo que aún
les queda como propio, la vida. A lo largo del film uno va compartiendo
con ellos sus miedos y sus flaquezas, su fortaleza ante la adversidad y
su convicción a pesar de lo inevitable… uno sufre cuando la pasión se
inicia, sus dudas, sus silencios, su sacrificio,… resultan tan reales
que acabas convencido de la veracidad de lo que allí se relata. La suya
es una vida entregada a los otros, carente de egoísmo, donde su única
preocupación es no disponer de más tiempo y medios para dedicarlos a los
necesitados… de ahí a tu corazón sólo hay una mirada, la palabra ya le
ha alcanzado y acabas entregado a ellos sin remedio.

Lo mejor sucede cuando te sientas

Lo mejor sucede cuando te sientas, cierras los ojos con la intención de dar forma a lo que ronda tu mente y, de una manera imperceptible, al aproximar tus manos al teclado, éstas comienzan a escribir un texto completamente diferente al que pensabas escribir, es triste pero resulta de una riqueza extraordinaria porque el resultado refleja mejor tus sentimientos. De la misma manera que las blancas luces de neón del escenario luchan por parir luz, vuestra presencia inunda la oscura estancia y de inmediato nos sentimos inmersos en vuestra particular relación teatral. Uno va repartiendo afectos y deseos según nos guiais caprichosamente ambos, es indiferente sentir compasión por ella ya que es capaz de revertir ese sentimiento en unos minutos y unas pocas frases; no sirve reprobar su criminal actitud para con ella sin que en unos breves instantes nos haga sentir todo un mar de ternura por el ser que hay bajo la bestia.

Resulta inevitable, caes rendido ante la fuerza impregnada al personaje, te dejas arrastrar hasta ese sótano para ser cómplice y partícipe de lo que allí sucede. No importa ya que, si pudieras, tu misma mano lo haría… ayudarías a liberar su alma y eres capaz de justificar la acción.

Lo mejor sucede cuando te sientas, abres bien los ojos, pones toda tu atención y, como estaba previsto, entras en el juego de forma ineludible, sutil y sin oponer resistencia porque una palabra sigue a otra, se encadenan…

Io sono un uomo fortunato

Hace unos días recibí un regalo que me conmovió porque me vi reflejado en él y constituyó un acicate inesperado para contribuir en la presencia permanente tanto en mi mente como en mi corazón de otro regalo aún mayor que la vida me hizo hace unos meses. Esta salió a mi encuentro y, mirando fijamente mi interior, me sonrió mientras me susurraba éste es tu momento…desde entonces se han sucedido las experiencias más singulares, los instantes más tiernos, las palabras más dulces, los amaneceres más esperanzadores, los atardeceres más cálidos…y todo lo que aún está por venir

Un móvil dura un año…

Hace mucho que oigo la frase que titula esta entrada, se trata de ese tipo de sentencias que universalmente damos por ciertas sin saber su procedencia, sin que nadie se haya cuestionado la veracidad de la fuente, y hoy, por azar, la explicación sale a mi encuentro.

No es una frase gratuita, ni siquiera actual ya que sus raíces se remontan casi un siglo, ni tampoco procede de la experiencia del devenir del tiempo…no, que va, es mucho más simple que todo eso. El origen está en algo que se vino en llamar obsolescencia programada, palabra que en sí misma me parece preciosa en su fonética pero terrible en su significado.

En la segunda década del siglo pasado los dueños del mercado de bombillas llegaron a un acuerdo global para reducir la vida media de las mismas y así acelerar su consumo, coincidiendo con la crisis de 1929 se acuña el término para designar el fenómeno de caducidad de los productos (“un producto que no se estropea es una tragedia para los negocios“) con el fin de conseguir aumentar la demanda y, por ende, los puestos de trabajo tan mermados por la mencionada crisis.

Sin embargo, es ya en los 50 cuando toma forma y se pone en marcha de una forma masiva hasta nuestros días asistiendo a un consumismo desenfrenado, irresponsable e insostenible.

Ahora bien, ¿dónde enviamos los residuos que generamos al participar en esta vorágine?