Kattegat

El sol desciende suavemente hacia el oeste mientras el coche avanza abriéndose camino entre los verdes prados. A nuestro alrededor las casas parecen estar separadas por la carretera como si de una calle se tratase, sin embargo ningún ser humano se hace visible en este paisaje, todo parece estar detenido en el tiempo, un instante polaroid. Movidos por un extraño y desconocido resorte mientras atravesamos el pueblo de Morup, desviamos nuestro automóvil en busca del mar que desde unos kilómetros atrás nos marca en la distancia el recorrido.

Según avanzamos entre granjas y veredas, la luz del océano desaparece de nuestra vista para volver justo al final de una curva, buscamos su pista en los aromas que la tarde nos acerca y finalmente conseguimos guiar nuestros sentidos hacia la inminente puesta del sol. Allí, en una perdida playa del Mar del Norte, volvemos a encontrarnos con un intenso azul oscuro cercano al negro que acariciando un costa rocosa acaba muriendo al pie de la verde campiña… mas nuestro corazón descansa con el sol y solo ansía la llegada del nuevo día en esta mágica tierra.