Un paseo por Calblanque (2)

Estamos entrando al parque regional de Calblanque, un espacio natural protegido en la franja costera entre Cartagena y el cabo de Palos. Si os place, seguimos con el paseo por esta tierra mágica, en busca del mar.

El camino que nos trae desde Los Belones es ya un anuncio de lo que vamos a encontrar. Ha florecido la albaida y un suave manto amarillo recubre las suaves pendientes de los montes, salpicado por el violeta de la lavanda o el tomillo. Si algo destaca desde el primer momento es la amalgama de tonalidades a nuestro alrededor, esa planta gris invernal que ahora explota su brillo ante nuestros ojos.

Dejamos atrás la presión urbanística del Mar Menor y La Manga, dirigiéndonos hacia el sur. Los montes litorales, antesala de cultivos y altas fronteras para un mar que se anuncia con la brisa, nos rodean mostrándonos el largo y complejo proceso geológico que han sufrido hasta convertirse en las formaciones que ahora contemplamos y que antaño estuvieron cubiertas por el agua marina. Altas calizas y bajas pizarras son ya una evidencia de la espectacular geomorfología que nos aguarda. Es el pino carrasco, principal exponente del bosque mediterráneo, su morador más numeroso en cuanto a árboles, aunque nuestra vista no puede evitar fijarse en los alegres palmitos que por doquier se distribuyen por el terreno, o el esparto, especie tan valorada por nuestros abuelos para fabricar todo tipo de utensilios que les hicieran la vida más sencilla.

Bajando por el serpenteante camino observamos las casas de Cobaticas, villa fundida en el paisaje por lo ancestral de su historia más que por sus construcciones en sí mismas. Es aquí donde oteamos el mar al fondo y se dispara nuestro impulso de seguir adelante atendiendo a su influjo magnético. Es precisamente la rambla de Cobaticas, convertida en camino por la insistencia de los automóviles, la que tomamos en nuestro paseo girando hacia la izquierda. Nos sorprenden las numerosas plantas aromáticas que pueblan sus márgenes y embriagan nuestro olfato con el suave aroma del tomillo, el romero, la lavanda o la artemisa. También los antiguos pobladores de la zona supieron aprovechar sus cualidades elaborando con ellas aceites y perfumes. Nuestra algarabía se despierta y nos perdemos entre tantos árboles diferentes, ancestrales pobladores del parque que nos muestran aquí su descendencia y reconfortan nuestra esperanza al seguir contemplándolos hoy en día.

10 comentarios en “Un paseo por Calblanque (2)”

  1. Siempre me ha dado sana envidia todos los parques y reservas naturales de la península — por mucho tiempo, durante mi vida en los u.s. of a., me dí el lujo de ir a un parque distinto cada mes. Hace un año hice mi primera travesía por el Apalachian Trail. Ahora que vivo en tierras más tropicales, eso de ir de trekking se ha puesto difícil, por no decir imposible.

  2. No conocía la existencia de ese parque natural, en realidad mi ignorancia hace que sólo conozca los que voy visitando, casi por casualidad. Pero sí recuerdo haber estado en Portman. Ahora ya tomo nota, y realmente no queda tan lejos de casa como para no poder hacer una escapada, aunque sea de fin de semana. Estaré atenta a la continuación.
    Un beso.

  3. Precioso. Es de hace poco o mas en invierno? Yo tengo pendiente una ruta de senderismo desde Los Belones por el parque natural hasta las salinas. Y por supuesto que es mi lugar favorito para ir a pasear al atardecer y bañarme en verano, pero durante la semana, que esta menos concurrido. Y si, es un alastima el poco respeto que tiene mucha gente que va a alli pensando que es un lugar como otro, como si fuera la Manga, y no se percatan de qu es un paruqe regional de especial proteccion. Un saludo desde Cieza.

  4. Ruth Abigail Benitaz Diaz

    me parese maravillosa la naturaleza ya que en los, momentos mas trisres de tu vida ella siempre va a estar con nosotros por eso debemos cuidarla mucho
    por que si no es asi , quien nos va a regalar los atardeceres , los paisajes tan lindos como los de calblanque
    cuidenla siempre bye

  5. es un lugar muy tranqui y muy bien conservado y cuidado bueno para pasar una buena tarde en sus playas felicidades desde pto. vta jal mexico

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